miércoles, 17 de junio de 2015

Me quedo en silencio

Me lo llevo todo. Resolveré irme en silencio, para no perturbar tus sueños. Me creeré en serio que puedo hacerlo, es decir, que puedo dejarte mi huella, que extrañarás mis besos y morirás por mí (de la forma en que se puede morir de ausencia)… empezarás a extrañar todo lo que soy, todo lo que fuimos, y en definitiva… te convencerás de una vez de lo que dejaste ir. No es elevada autoestima, es convicción profunda en lo fuerte que puede llegar a ser un lazo, un vínculo de tipo carnal pero tirando más a lo espiritual. Será la única forma en que pueda contaminar tu atmósfera, quebrar tu férrea voluntad, aflojar tu mirada tan hierática. De mi parte solo a veces… cuando en las mañanas no quieres despertar extrañaré tu ronroneo matutino. En la distancia, quizás terminemos por convencer (nos) a ojos del mundo de que este es un amor de una vez en la vida aunque discrepemos sobre atardeceres cursis y sobre el tema musical apropiado, mejor el silencio, a la hora en punto de tu amor.

sábado, 13 de junio de 2015

No llegas

¿Cuándo llegaste así, descontroladamente, a ese punto sin retorno del que no quieres salir? Comprendo tus perspectivas incluso porque soy culpable, me enardezco en la idea remota de que todo es por mi causa, que al menos por eso soy absolutamente condenable. Aprendo a callar escondida en una melodía so pena de que me sorprenda el Sol esperando el regreso de quien no parte, de quien deja a propósito su huella, eternamente ella, como se puede adolecer de ausencias, adolezco por tus huellas. Me trago las ganas de gritarte, de hacer de este mar un mar inmenso solo de los dos, de un color rojo bien definido, que no te dé chance a pensar en matices ni en cambios de coloración. No será morado y por supuesto jamás será azul. De hecho, todo ha dejado de ser... todo ha cambiado ahora... todo se ha venido a menos, como si a alguien le importara aquello, me he quedado a esperarte ¿y adivina qué? No llegas.

martes, 26 de mayo de 2015

Lloro por ti

He vuelto a llorar por ti. Juro que no estaba prevista esta ausencia que me lacera. Quizás esto sea redundante, cíclicamente redundante, amarte tanto y tan alto que no puedes escucharlo escondido en aquella galaxia tan tuya. No espero que digas nada nuevo ahora, empiezo a acostumbrarme a que no vengas y entonces lloro, como al descuido y como un aliento inevitable que apenas me alcanza para seguir con vida, recibo así tus besos cortos...

martes, 10 de marzo de 2015

Y no apareces

Y me senté en una orilla, a ver si me dabas el desvelo de pasarte por estos contornos... pero no pasaste. De hecho nunca lo hiciste antes cuando yo en serio quería que pasaras. Ahora que todo se ha ido, me siento aquí.... a esperar la primavera del 21 o la luna prometida porque la tierra se quedó en la página dos o tres... en fin en aquella página olvidada aunque había remarcado los bordes para no olvidar tus citas de promesa. Me dejaste sola después de todo, cómo si fuera permisible dejarme sola en el mundo de los vivos, lleno de sombras y de malos augurios, de promesas rotas y de un sinfín de desacuerdos miserables. Preferí 1000 a 1 irme con vos, pero no me diste el desvelo de aparecerte y me conformé con quedarme con las pequeñas cosas y por supuesto con ninguna constancia opté por mirarme a mí misma, trasvestida por la nebulosa de las olas que chocan ahora, incensantemente, contra esta roca.

viernes, 27 de febrero de 2015

Mariposas

Y luego empiezas a preguntar ¿por qué te tatuaste una mariposa? En primer lugar, como llegué a este sitio donde tatuarse es casi un deporte, donde eres completamente arrítmica si desprecias las marcas sempiternas, las ataduras definitivas. Este es un lugar de contrastes, lo que está bien aquí ya pasa de moda en la otra esquina. No tengo justificaciones de todos modos para mis repentinos cambios de humor ahora que con añoranza miro los barquitos que pasan aunque su destino final no sea mi aldea. La mariposa me devuelve la paz, la miro ahí tan lejos de mis pensamientos y empiezo a hallar el sosiego en esta convulsa ciudad de semáforos apresurados, de dudas contrariadas y de miradas subversivas.

lunes, 23 de febrero de 2015

Mute descontrolado

No pude entender tus paranoias acaso premeditadas, acado destapadas con toda intención, maquiavélicos propósitos de hacernos uno. Yo empecé a odiar el color verde, en la misma medida en que me recordaba que en cualquier circunstancia era mejor quedarme con aquel reflejo. Las mariposas me recordaron la ausencia prolongadísima de la primavera y juntos jugamos al invierno, al supremo instante de volvernos uno siempre y cuando no aparezca el Sol. El arco iris fue el remanente, acaso el enigma eterno o el compromiso renovado de que no destruirás más mis límpidos senderos. Te grito alto y me duele, en esta orilla, que te hagas sordo a mi canción de cuna: aburrida y desafinada toda vez que se convierte en súplica silenciosa, y en mute descontrolado.

miércoles, 4 de febrero de 2015

... y te maldigo

... Y te maldigo a todas horas, antes de bajar banderas en este combate nuestro. Primeramente, redoblaré mis esfuerzos con tal de que te rindas primero. Infructuosamente procuraré no mirarte de frente, so pena de que ceda ante ese embrujo que conozco pero del que hasta hoy no encuentro antídoto y eso que te conozco de memoria.. y te voy conociendo más a medida que pasan los días. Me arden en alguna parte de adentro tus momentos indiferentes, los instantes en que supongo vas a mirarme fijo con tu mirada de hombre, con tu perfil NO griego. Maldigo tu sonrisa por propiciar mi locura, por conducirme desde los senderos fríos, desde las remotas épocas hasta esta actualidad que se me vuelve calvario porque te alejas de todo, de todo lo que respiro, lo que me circunda y ya ni sé si anhelo.